Geografías fílmicas II: la descentralización de la ficción española

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En la primera parte de este post, hablaba de la cuestión de las geografías fílmicas, de cómo Hollywood había conseguido crear, a fuerza de usarlos en sus films, un entramado de paisajes cinematográficos, toda una serie de decorados fílmicos que han convertido en protagonistas de sus películas e incluso los han exportado, de manera que hoy forman parte del imaginario colectivo mundial, aunque uno nunca los haya visitado: ciudades como Nueva York y su espectacular Manhattan, San Francisco y sus calles empinadas, edificios como el Empire State, las difuntas Torres Gemelas, prisiones como Alcatraz, carreteras como la Ruta 66 o impresionantes territorios naturales como las Grandes Llanuras, las Montañas Rocosas o el Cañón del Colorado.

Manhattan Woody Allen

La querida ‘Manhattan’ de Woody Allen, ejemplo claro de geografía fílmica.

easy rider dennis hopper peter fonda

Las carreteras de la Ruta 66 en ‘Easy Rider’.

Por otro lado, han conseguido sintetizar (lo que siempre conlleva un mucho simplificación), empaquetar y exportar las diferentes idiosincrasias de sus regiones, hasta el punto en que las han convertido en elementos esenciales de muchas de sus argumentos. Uno podría oler el conflicto sólo con imaginar a un ranchero tejano en pleno Manhattan, o viceversa, a un ejecutivo neoyorquino en un rancho de Texas.

Sí, vale. 'Cocodrilo' Dundee era australiano, pero los americanos lo adoptaron.

Sí, vale. ‘Cocodrilo’ Dundee era australiano, pero los americanos lo adoptaron, ¿no?

En aquel mismo post hablaba sobre la descentralización de la ficción española, de cómo ahora el cine patrio está saliendo de Madrid para situar sus ficciones en otros territorios nacionales, aprovechando también su propia idiosincrasia: vease por ejemplo las marismas del Guadalquivir en ‘La Isla Minima’ (abajo), los barrios chaboleros de Sevila en ‘Grupo 7’ o el ‘Mar de plástico’ almeriense (más abajo).

la isla minima marismas

mar de plástico almería

Y no sólo en el sur: pensemos por ejemplo en ese edificio tan típico del modernismo barcelonés donde tiene lugar ‘REC’. Escenarios que no son casuales, sino que forman importante parte de la atmósfera del film, del carácter de sus personajes e incluso de su trama. Escenarios e idiosincrasias fácilmente identificables por el espectador español.

Por otro lado, me alegra seguir comprobando que empezamos a hacer buen cine de acción, thriller y policiaco. Parece que por fin usamos la crónica negra, el tejido criminal y policial, e incluso social de nuestro país para hacer thrillers contundentes, que podemos disfrutar sin que se nos escape la risa.

100 años de perdón luís tosar daniel calpasoro

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Nosotros también somos capaces de hacer este despliegue de medios, ¿qué pasa?

Parece que hemos dejado de ser exclusivamente el país de Mortadelo y Filemon o Anacleto y por fin nos lo creemos. Que si los americanos tienen a los SWAT, nosotros tenemos a los GEO; que si ellos tienen la frontera con México nosotros tenemos (salvando las distancias) el Estrecho de Gibraltar (‘El niño’) o el barrio de ‘El príncipe’; que si ellos tienen ghettos raciales potencialmente conflictivos, nosotros tenemos temporeros africanos en Almeria (‘Mar de plástico’), prostitutas y magnates rusos (la sublime ‘Crematorio’) o comunidades musulmanas y yihadistas infiltrados (‘No habrá paz para los malvados’).

el ninño daniel monzón luís tosar estrecho peñón gibraltar

Fotograma de ‘El niño’ (Daniel Monzón, 2015), con el Peñón de Gibraltar (¿digital?) al fondo.

[ACLARACIÓN: Estoy hablando de posibilidades narrativas, no juzgando ni criminalizando a estos grupos, que nadie se la coja con papel de fumar, por favor]. En fin, que si los americanos acogen a intérpretes ingleses, australianos o cualquier actor anglófono, nosotros tenemos, por ejemplo, impagables actores argentinos (‘Darin en ‘Truman’, o los atracadores de ‘100 años de perdón’). Y que si ellos tienen bancos que atracar, en fin, qué demonios, nosotros tambien. Y quizá con más razón.

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  1. Pingback: Bloggerdeniro.com | Geografías fílmicas: la ambientación, elemento narrativo esencial

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