“Nader y Simin, una separación” (2011): cine iraní de aquí al lado

Cinta iraní ganadora del Oscar al mejor film de habla no inglesa en 2011, había leído críticas muy buenas acerca de ella, y lo cierto es que no me defraudó.

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No os asustéis: a pesar de su nacionalidad, no estamos ni ante un film de militancia social ni política, ni ante un complejo cine de autor, ni ante una historia indescifráblemente local. Podría parecer que un film iraní sería potencialmente indigesto para el espectador medio, pero éste no lo es más que un kebab (o kebap) para un occidental. El guión es bastante académico y la historia, universal: Simin y Nader son un matrimonio con una hija en común. Simin (ella) quiere aprovechar que le han concedido el visado para abandonar Irán, pero choca con la obstinación de Nader (él) en quedarse para cuidar de su padre, enfermo de Alzheimer. Simin quiere divorciarse, pero Nader no quiere que se lleve a su hija con ella.

Ante la insostenible situación, ella se muda a vivir con sus padres, y él debe contratar a una mujer para cuidar de su padre mientras él trabaja. Y así es como el conflicto entra en casa de Nader, un conflicto que acabará salpicando la ya deteriorada relación entre él y su mujer, y por extensión a la hija de ambos, y que implicará también a la cuidadora y a su violento marido.

Nader y Simin una separación Ashgar Farhadi

El film de Asghar Farhadi (autor también del guión) plantea un conflicto a muchas bandas. Me ha recordado a ‘Casa de Arena y niebla’ (Vadim Perelman, 2003), cuyo motor también era el conflicto personal, el choque de intereses, la escalada violenta entre personajes esencialmente buenos pero enfrentados por la cuestión dramática. Si en aquella, dicha cuestión era meramente económica (aunque subyacían otros factores), en este caso se trata de algo más personal, más visceral: el marido de la mujer que Nader contrata para cuidar a su padre está convencido de que Nader es el culpable del aborto de su mujer al haberla agredido. Es este uno de esos films en los que el ‘centro del mal’ no es fácilmente identificable, ya que surge de una situación envenenada, que se va envenenando más a cada escena, a causa de los motivos y reacciones de cada personaje, de su subjetividad, que los lleva a enfrentarse para defender lo que consideran suyo. Unos, su honra, otros, su verdad. Todos, su justicia.

Ashgar Farhadi Nader y simín una separación

La realización de Farhadi es fluida, y hay que destacar la naturalidad de los actores. Todos están excepcionales, sobre todo Peyman Moaadi como Nader, un auténtico ‘santo job’, un buen padre que soporta todo tipo de situaciones injustas, de acusaciones e insultos con tal de defender su verdad, su inocencia más allá de interpretaciones legales. Nader es uno de los personajes más dignos, nobles y a la vez más humanos que recuerdo últimamente. Difícil no empatizar con él, a pesar de cierta ‘pachorra’ que a veces llega a ser algo desesperante.

Nader y Simín una separación Ashgar Farhadi

Totalmente recomendable. Un film poliédrico en el que la separación del título genera un efecto dominó cuyas consecuencias van más allá del conflicto de pareja y las consecuencias sobre los hijos, sino que se reflejan también en el choque con el vecino. El plano final es una dolorosa delicia. Nos deja sin saber, pero, ¿qué mas da? El conflicto ya ha sido planteado y desarrollado en toda su extensión.

Cine de Padres, padres de Cine

El cine, como la vida, nos ha dado padres de todo tipo. He aquí una selección, seguro que incompleta, de aquellos arquetipos de padre clásicos de la gran pantalla con algunos ejemplos, más o menos recientes. Si hoy queréis hacer noche temética de cine, ahí van algunas ideas.

El padre coraje

Este epíteto fue acuñado por la prensa para referirse al caso real de Antonio Holgado, un padre jerezano que no dudó en infiltrarse en la mafia para dar con los asesinos de su hijo y llevarlos a la justicia, aunque finalmente la confesión que consiguió fue desechada debido a su obtención irregular. De hecho, en 2002, Benito Zambrano llevó la historia a la pantalla chica con una miniserie protagonizada por el gran Juan Diego (abajo).

Padre-coraje Juan Diego

Es imprescindible referirse de entrada a ese gran film que es ‘En el nombre del padre‘ (‘In the name of the father‘, Jim Sheridan, 1993), que consagró, con su primer Oscar, a Daniel Day-Lewis, en el que un joven encarcelado ijnustamente junto a su padre (el siempre imponente Pete Postlethwaite), descubría la entereza de éste y luchaba por demostrar la inocencia de ambos y limpiar el nombre de su progenitor.

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En esta categoría podríamos encontrar también al personaje que le ha dado su primer Oscar a Di Caprio: el Hugh Glass de ‘El Renacido‘ (‘The Revenant‘, A.G. Iñárritu, 2015), un padre que no dudará en volver prácticamente de la muerte para vengar a hierro y sangre el asesinato de su hijo a manos de un hombre sin escrúpulos.

El Renacido The Revenant

También hallamos otro ejemplo reciente en el padre interpretado por Hugh Jackman en la estupenda ‘Prisoners‘ (D. Villleneuve, 2013), un hombre que, desesperado por la falta de resultados del policía interpretado por Jake Gyllenhall (magnífico duelo actoral) traspasa los limites de la ley e incluso de la moral para dar con su hija desaparecida.

No quiero dejar pasar la ocasió para recomendar la serie que TVE está reponiendo los martess, tras la serie de estreno ‘El Caso’. Me estoy refiriendo a ‘Desaparecida‘ (2007-08), donde un voluntarioso padre interpretado por un estupendo Carlos Hipólito (la eterna voz en off de ‘Cuéntame’) mantiene otro pulso actoral con el guardia civil encargado de del caso de su hija desaparecida, el no menos solvente Miguel Angel Solà. Si no la visteis en su momento, no os la perdáis.

Desaparecida-TVE

El padrazo

Aquí encontramos a esos padres que, aun sin llegar a entrar en el terreno criminal, harían todo lo que fuera para estar con sus hijos, o para complacerlos, desde entablar batallas legales por su custodia hasta disfrazarse de niñera, cuestionando así el mito del padre despreocupado de su prole.

Es imposible no referirse en este capítulo a ese estupendo film que es ‘Kramer contra Kramer’ (Robert Benton, 1979), en el que el inconmensurable Dustin Hoffman le peleaba judicialmente la custodia de su retoño a otra grande de la pantalla, Meryl Streep, una ‘madre a la fuga’ que más tarde volvía para recuperar a su hijo. Imprescindible.

kramer_vs_kramer

Como imprescindible es otro clásico, en este caso en el terreno de la comedia familiar más comercial y entrañable: ‘Sra. Doubtfire’ (‘Mrs. Doubtfire’, Chris Columbus, 1993), donde un padre adorado por sus tres hijos pero bastante desastroso, interpretado por el cómico de cómicos Robin Williams, se travestia de estricta pero adorable nanny para poder estar con sus prole, tras perder su custodia a manos de su no menos estricta esposa, interpretada por Sally Field.

Mrs-Doubtfire

Aquí podríamos incluir también al Scharzennegger de ‘Un padre en apuros‘ (‘Jingle all the way‘ Brian Levant, 1996) , la última de las incursiones en la comedia familiar de Schwarzennegger de finales de los ochenta y principios de los noventa (‘Los gemelos golpean dos veces’, ‘Poli de guardería’, ‘Junior’). En ella, el ex gobernador de California interpretaba a un atareado hombre de negocios que, para hacerse perdonar por su hijo, iniciaba una odisea para conseguir comprarle el muñeco más famoso del momento, agotado en todas las tiendas.

En un plano más dramático, quiero destacar dos películas poco conocidas por estas latitudes, pero sin embargo muy interesantes. La primera es ‘Una vida mejor‘ (‘A better life‘, Chris Weitz, 2011) film independiente estadounidense en el que un immigrante mexicano, interpretado por Demián Bichir, que vive y trabaja ilegalmente en Los Ángeles, intenta sacar solo adelante a su hijo, un adolescente completamente ‘americanizado’ que desprecia las raices latinas y los esfuerzos de su padre. Un film tremandamente humano.

La segunda es ‘Nader y Simin. Una separación(‘Jodaeiye Nader az Simin. A Separation’, Ashgar Farhadi, 2011), film iraní ganador del Oscar a la película de habla no inglesa, la historia de un matrimonio deshecho y de la lucha de un padre por quedarse con su hija ante el deseo de su mujer de marcharse a Estados Unidos. Pero también cuenta su (paciente) lucha por salvar su honor ante unas terribles acusaciones por parte de otra pareja. Un film cinco estrellas, toda una lección de drama humanista que no podéis perderos.

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El padre bastardo

Si un hijo bastardo es aquel fruto de una relación no legítima desde un punto de vista moral (sea cual sea esa moral), y por tanto repudiado, podríamos denominar ‘padres bastardos’ a esos padres que lo son sólo biológicamente, fruto generalmente de acciones horribles, y que por tanto, jamás serán reconocidos como tal por sus descendientes.

El ejemplo más reciente lo tenemos en la estupenda Room‘, (Lenny Abrahamson, 2015) en la que la jóven interpretada por la oscarizada Brie Larson, pare y cría a su hijo Jack entre las cuatro paredes del zulo donde los mantiene en cautiverio ‘el viejo Nick’, su misterioso y repugnante captor y padre de la criatura. ‘Room’ es un duro y a la vez enternecedor film que aún podéis ver en el cine.

Room Brie Larson Jacob Tremblay

Y sin ánimo de arruinar dos grandes films (atención, SPOILER), tambien podemos encontrar padres bastardos en Incendies (D. Villeneuve, 2011) y ‘Mientras duermes’ (Jaume Balagueró, 2011).

En clave menos truculenta y más cómica, podemos hablar del padre biológico via donación de semen (Mark Ruffalo), que se entromete en la estabilidad de la familia formada por las dos mujeres lesbianas (interpretadas por Annette Benning y Julianne Moore) y sus dos hijos, en la recomendable ‘Los chicos están bien’ (‘The kids are all right’, Lisa Cholodenko, 2010).

El padre postizo

Aquí se encuadrarían esos padres que, opuestamente a los anteriores, no son padres biológicos, y sin embargo se comportan como tal. Recuerdo con especial cariño un film ochentero que posiblemente visto hoy en día no sea ninguna maravilla, pero ya sabéis cómo va esto de la nostalgia. Me refiero a ‘Tres hombres y un bebé’ (‘Three men and a baby’, Leonard Nimoy, 1987; remake express de la francesa ‘Tres solteros y un biberón’, de 1985) en el que, como su título indica, tres solteros empedernidos, tres guaperas vividores de tomo y lomo interpretados por los entonces en boga Tom Selleck, Ted Danson y Steve Guttenberg, se veían de repente cambiando pañales a un bebé que se encontraban abandonado en la puerta de su casa. El film tendría su secuela, más floja, ‘Tres solteros y una pequeña dama’ (E. Ardolino, 1990), con el bebé ya un poquito más crecidito.

Tres solteros y un bebé

Y por supuesto aquí estaría ‘Un papá genial’ (‘Big daddy‘, Dennis Dugan, 1999), una de las ‘obras cumbre’ de Adam Sandler, en la que interpreta a un ‘niño mayor’ que, para demostrarle a su ex que es capaz de asumir responsabilidades y así recuperarla, no se le ocurre otra cosa que adoptar a un niño, y eso sí, educarlo a su manera.

El padre protector

¿Qué sería del cine sin la figura del padre protector? Elemento central del patriarcado más rancio, se trata de ese padre decidido a proteger la integridad (en el sentido mas amplio) de su hija, por encantador que resulte su nuevo novio. Arquetipo potencialmente muy cómico, cuanto más imponente resulte, y más mindundi sea el yerno, mejor funciona.

Un gran ejemplo patrio lo tenemos en la exitosa ‘8 apellidos vascos’ (E. Martínez Lázaro, 2014) y su secuela, donde Karra Elejalde interpreta al desternillante Koldo, un curtido ejemplar de ‘euskal aita‘, un trozo de pan de hogaza aunque poco dado a los sentimentalismos, y al que es mejor tener de tu parte, como comprende enseguida Rafa / Antxón (Dani Rovira).

8 apellidos vascos Koldo

En clave yankee, lo más parecido sería el Robert de Niro de ‘Los padres de ella’ (‘Meet the parents‘, Jay Roach, 2000) y su secuela, donde interpretaba al tipo duro de siempre pero esta vez en modo suegro, al que debía enfrentar un acongojado Ben Stiller.

En versión amable, encontraríamos ‘El padre de la novia’ (‘Father of the bride‘, Charles Shyer, 1991; remake del film homónimo de Vicente Minelli de 1950, con Spencer Tracy y Elizabeth Taylor), en el que el siempre adorable (y por entonces no tan estirado) Steve Martin se resistía, celoso, a perder a su amada hijita a manos de su futuro yerno, mientras debía hacer frente a una onerosa boda.

El padre guay

No podríamos terminar sin hablar del padre guay, esa figura postmoderna cuyo objetivo es llegar a ser amigo de sus hijos, con resultados generalemente patéticos.

El padre de los padres guays es, a mi entender, el inefable Phil Dunphy, de ‘Modern Family. ¿Qué decir de Phil ‘the cool dad‘ Dunphy, que ademas de padre guay quiere ser el yerno guay con su suegro Jay? Simplemente, hay que conocerle.

Cool dad Phil Dunphy

Otro icono de los progenitores pretendídamente molones es el padre de Jim en ‘American Pie(Paul Weitz, 1999) y sus secuelas, interpretado por Eugene Levy, con sus tronchantes charlas sobre sexo que tanto incomodan a su hijo.

American Pie

El antipadre

Mientras que los anteriores intentan cumplir su función, aunque sea de forma lamentable, estos son lo que directamente abdican de su responsabilidad; los padres disfuncionales que constityen un ejemplo terrible para sus hijos; en fin, los anti-padres.

Y aquí podríamos hablar del irresponsable Peter Griffin de ‘Padre de familia‘, (‘Family Guy‘), pero creo que estaréis conmigo en que el premio en esta categoría debería ser para el único, infantiloide e incomparablemente irresponsable Homer Simpson.

Homer Simpson

¿Echáis en falta algún prototipo de padre, alguna figura paterna, alguna película o personaje? Seguro que sí. ¿Por qué no lo comentaís? En fin, ahí os dejo, voy a felicitar a mi papá, que no es el mejor del mundo, pero es el mío.

¡Mi corto ‘La denuncia’ participa en Nododofilmfest!

“Me gustó más la peli”: 7 adaptaciones literarias que nunca dirías.

Harry Potter, Crepúsculo, 50 Sombras de Grey, etc. Vivimos un auge de la adaptación literaria? ¿Falta de ideas o negocio seguro? El fenómeno tampoco es nuevo: cualquier cinéfilo medianamente informado sabe que la saga ‘El Padrino’ se basa en la novela de homónima de Mario Puzo, que la mítica ‘Jurassic Park‘ se basa en el best seller de Michael Crichton, o que ‘El Halcón Maltés’ fue antes una novela de Dashiell Hammett que el mítico film dirigido por John Huston y protagonizado por Bogart. Pero aquí va una lista con algunas adaptaciones literarias que quizá os sorprendan, ya sea por que la fama del film ha superado la del libro (a veces, más bien escasa) o simplemente porque se trate de historias de géneros considerados poco literarios. Si os da por leer alguna las novelas originales, a ver si podéis decir aquello tan fastidioso de “me gustó más el libro”. Permitidme que lo dude.

‘Acorralado’ (‘First Blood‘, Ted Kotcheff, 1982)

Esta me ha sorprendido hasta a mí. Desconocía que la primera parte de la saga Rambo (la más dramática y valorable, nostalgias ochenteras aparte) se basaba en la novela First Blood‘ escrita en 1972 por David Morell y que sería llevada al cine 10 años mas tarde para gloria de Silvester Stallone. Tanto el film como la novela reflejan la imposibilidad de la adaptación a la vida civil de los ex combatientes de guerra, mediante un conflicto de un veterano de Vietnam con el sheriff de un pueblo, que deriva en una sangrienta caza contra él. Una curiosidad: el apellido Rambo (en la novela no el protagonista no tiene nombre) proviene de una variedad de manzana que inspiró a Morell.

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‘Asalto al tren Pelham 123’ (‘The taking of Palham 123′, Tony Scott, 2009)

Otra de acción pura y dura. El film de Tony Scott que enfrenta a Denzel Washington y John Travolta por el secuetro de un convoy de metro de Nueva York, adapta la novela de John Godey ‘Pelham 1,2,3”, de 1973. De hecho, el film de Scott no era la primera adaptación, puesto que en 1974, Joseph Sargent había filmado una adaptación contemporánea y homónima a la novela de Godey, con Walther Mathau y Robert Shaw.

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‘El Coloso en Llamas’ (‘The towering inferno‘, Irwin Allen, John Gullermin, 1974)

Uno de los máximos exponentes del cine de catástrofes de los 70 en cuyo cartel brillaban Paul Newman y Steve McQueen, se basa, no en una sino en dos novelas de temática similar: ‘The Tower’, de J. R. Stern y ‘The Glass Inferno’ (1974), de Frank M. Robinson y Thomas N. Scortia. Sólo he tenido oportunidad de leer la primera, y las similutudes con ‘Pelham 123’ de Godey reflejan un cierto estilo literario de los setenta: fraccionar la acción con continuos saltos adelante y atrás en el tempo y en el punto de vista, gracias un gran abanico de personajes. Cabe destacar que con el nombre original de la película no se calentaron demasiado la cabeza: ‘The Tower’ + ‘The Glass Inferno’ = ‘The Towering Inferno’. Y todos contentos.

‘Jungla de Cristal’ (‘Die Hard”, John McTiernan, 1988)

A muchos os sorprenderá saber que la película que encumbró a Bruce Willis, pese a ser un film de acción pura y dura (para mí, el mejor de todos los tiempos en su género), está basado en una novela. En concreto, “Nothing lasts forever” (1979), de Roderick Thorpe, tal y como puede leerse en sus títulos de crédito iniciales, en base a la cual Jeb Stuart y Steven E. De Souza escribieron el excelente guión del film. De hecho, se dice que Thorpe se quedó dormido viendo precisamente ‘El coloso en llamas’ y soñó con un personaje huyendo de unos tipos armados por un edificio. A raíz de esta idea, escribió la novela como secuela de ‘The detective‘, novela que también había sido llevada al cine protagonizada por Frank Sinatra en 1968. Y todo esto nos lleva a que, de no haberlo rechazado, ¡Frank Sinatra habría protagonizado la Jungla de Cristal!

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Dos años más tarde, los productores repitieron fórmula, al adaptar la novela 58 minutes” (1987) de Walter Wager al recién creado ‘universo McClane’ para crear ‘Die Hard 2‘ (Renny Harlin, 1990), que tiene lugar en el aeropuerto de Dulles de Washington D.C. en lugar de en el JFK de Nueva Yotk de la novela. Una nota común de ambas adaptaciones es que el personaje de Holly Gennero, la esposa de John McClane (interpretada por Bonnie Bedelia) a la que ha de salvar en ambos films, es en las dos novelas la hija del protagonista.

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‘Dexter’ (2006-2013)

Si sois adictos como yo a las sangrientas andanzas de Dexter Morgan quizá ya lo sepais. O quizá no. Pero lo cierto es que la genial serie de la Showtime se basa en la novelaDarkly Dreaming Dexter‘ (2004) de Jeff Lindsay, que después continuaría la saga (seguramente a rebufo del éxito televisivo de su adaptación) llegando a publicar hasta ocho libros, tantos como temporadas tiene la serie. Yo tuve el libro en las manos antes de ver la serie, y ahora me arrepiento de no haberlo leído.

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‘El Rey Leon’ (‘The Lion King‘, Rob Minkoff, Roger Allers, 1994)

No soy un gran aficionado al cine de animación, eso que antes se llamaba cine de dibujos animados. Sin embargo, ‘El Rey León’ es uno de mis films favoritos, y aún recuerdo cuánto me marcó en mi adolescencia. Quizá fuera por su estupenda banda sonora a cargo de Elton John, pero seguro que también tuvo algo que ver magnífico guión, inspirado, n más ni menos que en clásico ‘Hamlet’, de William Shakespeare, en la que el príncipe que da título a la obra (en el film de Disney, Simba) descubre cómo su tío (Scar en en el film de animación) mató a su padre (Mufasa) para reinar en su lugar, y la posterior venganza del protagonista.

Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979)

No muchos lo saben, pero una de las hombras cumbre del director de la saga ‘El Padrino’, este alegato sobre la locura de la guerra, adapta libremente el clásico de Joseph Conrad ‘El corazón de las tinieblas‘, trasladando la ambientación de la África colonial a la guerra de Vietnam. La premisa, sin embargo, es la misma: el protagonista debe remontar un río a bordo de una embarcación para llegar hasta la guarida de un viejo coronel que se ha convertido en una especie de señor de la jungla.

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‘El Bosque’ (‘The village‘, M. Night Shyamalan, 2004)

Por último, aunque no se trate de una novela sino de un hecho real, no puedo dejar de reflejar el parecido entre la historia que cuenta el estupendo film de Shyamalan (de cuando Shyamalan era Shyamalan) y la historia de los icarianos, unos colonos franceses liderados por el socialista utópico Ettiene Cabet que llegaron en 1848 a Estados Unidos con el sueño de crear comunas igualitarias autosficientes. El experimento duró cerca de 50 años, después de varios intentos con asentamientos en Texas, Kansas o California, y acabó extinguiéndose por sí solo. Si Shyamalan se inspiró en la historia de Cabet y los icarianos para imaginar esa comunidad tan idílica como misteriosa que describe su film su film es algo que no he podido demostrar, pero me encantaría poder preguntarselo.

Seguramente hay muchos más ejemplos de obras de ficción famosas cuyo origen literario es desconocido para el gran público. ¿Conocéis algun otro?

Collateral (2004): Lección de thriller

Aunque el personaje de Javier Bardem en Collateral, el narcotraficante mexicano Félix Reyes Torreno, prolongaba la senda del topicazo del actor latino en Hollywood (senda que siguieron antes y después Jordi Mollà y Luis Tosar), ¿quién hubiera podido resistirse a un guión como el de Stuart Beattie, y a un planteamiento como el de Michael Mann? El resultado de ambos elementos es un lujo de film, que confirmó el olfato de Bardem a la hora de elegir su debut en la meca del Cine.

Collateral Tom Cruise Jamie Foxx Michael Mann 2004

Collateral no es una película de acción más. A pesar de sus 12 años, sigue siendo una obra maestra del genero, sin resultar estridente ni pretenciosa. Entra suave como un buen licor y calienta lo justo para mantenerte en tensión durante todo el metraje. Y es suave y elegante como la sesión de jazz que presencian, a mitad de film, Cruise y Foxx.

Como la premisa inicial resulta tan atractiva y original, el film entra de lleno en la acción desde el primer minuto: un taxista “temporal”, con metas más altas para su futuro, debe transportar, contra su voluntad, a un asesino a sueldo de golpe en golpe, durante una movida noche.

Cada personaje que aparece, desde el principio, es relevante, y la presentación de los mismos se produce mediante diálogos que van aportando una información nada gratuita para el desarrollo del film. Además, desde el primer plano, el director nos sitúa, mediante magistrales vistas aéreas, en lo que será la arena de la acción y una protagonista más del film: la ciudad de Los Ángeles, pocas veces tan bellamente retratada, gracias a una magnifica fotografía digital.

Collateral Tom Cruise Jamie Foxx Michael Mann 2004 Mark-Ruffalo LA

A partir del primer giro en la trama (primer asesinato de Vincent / Cruise) y la aparición del detective Fanning / Ruffalo, la tensión va in crescendo, pero Mann sabe mantenerla con buen pulso, sin necesidad de números piromusicales, tan de moda en el actual cine de acción. Aquí la tensión y la acción no provienen de los tiroteos, de una música estridente (al contrario, la banda sonora resulta elegante y perfectamente complementaria), ni de una planificación veloz y deslumbrante, sino que nace del interior de unos personajes perfectamente delimitados y expuestos a situaciones límite, como sucede cuando el taxi, que transporta el primer cadáver en el maletero, es inmovilizado por dos agentes de policía.

La tensión in crescendo nace del interior de unos personajes perfectamente delimitados y expuestos a situaciones límite

Eso sí, cuando los disparos son necesarios, los hay, y Mann los filma con una planificación sencilla y carente de artificio. Pero ese look digital de todo el film les confiere a estas escenas una sensación (aunque parezca un contrasentido) entre la cercanía total y el videojuego. Vean si no cuando Vincent ejecuta a los dos ladronzuelos de su maletín, y juzguen ustedes mismos. A mi me parece impresionante.

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El tiroteo puro y duro, casi necesario de cara a la galería, se produce en esa trepidante escena en el selecto disco-club, hacia el segundo tercio de la película. Quizá peca en este tramo de esos “pegotes” de los que tanto adolecen incluso las grandes películas de acción: parece, como mínimo sospechoso que el hasta el momento cauto Vincent, salga indemne del local, que incluso tenga tiempo de cambiar el cargador de su pistola para ajusticiar al mafiosillo de turno, a cara descubierta, delante de cientos de personas, y se vaya de rositas, por mucho que aproveche el desconcierto general. Una cosa es que, como dice el asesino “un tipo coge el metro en Los Ángeles, se muere, y su cadáver va paseándose todo el día sin que nadie se de (o quiera darse) cuenta”, y otra muy distinta que uno pueda ir por ahí pegando tiros a diestro y siniestro en un local atestado de gente y salir casi andando.

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Pero incluso en esa escena, “fantasmadas” aparte, la coreografía de música (fantástico tema de Paul Oakenfold), luces y disparos es espectacular. Además, tiene otro detalle que me gusta: huyendo de la estructura del relato clásico, aunque que hasta ese momento habíamos seguido también la peripecia del detective Fanning (Mark Ruffalo), Vincent se lo “ventila” sin más, sin importarle que el espectador ya le haya cogido cierto cariño al personaje y espere algo más de él. Y no se detiene ni un segundo a lamentar su muerte. Algo así sucedía también en Elephant (Gus van Sant, 2003): mostrar los antecedentes, las motivaciones de un personaje, buscar la identificación del público con él, y luego eliminarlo sin mayor gloria. Como se queja Max / Foxx a Vincent: “ese tipo también tendría mujer e hijos”, pero ese giro inesperado resulta real y cruel como la vida misma. Y la acción sigue.

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El detective Fanning (Mark Ruffalo), víctima “colateral” de Vincent (Cruise)

Es quizá esa crueldad extrema la que motiva a Max a darle un ultimo volantazo al guión, dando el empujón definitivo a la historia hacia un final de infarto contenido, con dos secuencias magistrales como la del bloque de oficinas a oscuras y la del metro, que rallan el límite con el cine de suspense.

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Collateral Tom Cruise Jamie Foxx Michael Mann 2004 Mark-Ruffalo

‘Sal, ratita! Quiero verte la colita…

En definitiva, lección de thriller en estado puro, que echa mano de la escuadra y el cartabón para diseñar un guión sencillo pero magistral, y del cuentagotas para dosificar la tensión como sólo los maestros saben hacerlo. Imprescindible.

P.D.: ojo al cameo de Jason Statham 😉

Imagen de cabecera de http://www.derekwinnert.com

El Cine de catástrofes de los 70 (y II)

En la primera parte de este post, comencé un recorrido por el género del cine de catástrofes de los años 70. Aquí va la segunda mitad del repaso, coincidiendo con la segunda mitad de la década:

‘Pánico en el estadio’ (‘Two-minute warning‘, 1976)

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Basada en la novela de George LaFountaine, la trama no puede ser más directa: un francotirador se aposta en el estadio Memorial Coliseum de Los Angeles, sin motivo aparente, durante la celebración de un campeonato similar a la SuperBowl. El conductor del zepelín que sobrevuela el estadio lo avista y da el aviso y a partir de ahí comienza la acción. 

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En el reparto: Charlton Heston, Beau Bridges y la pareja compuesta por John Cassavettes y Gena Rowlands, marido y mujer, que trabajaron juntos en diez films.

‘Domingo negro’ (‘Black Sunday’, 1977)

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Otro film de temática muy similar y también basado en este caso la novela de Thomas Harris (creador de la saga Hannibal Lecter) de 1975, una obra que se enmarca en un género novelístico (luego trasladado a la pantalla en algunas de las películas que estamos viendo) muy típicamente setentero: el de secuestros y atentados, con motivaciones más o menos políticas (como es el caso) o económicas (‘Pelham 123’) o sin motivaciones aparentes (‘Pánico en el estadio’).

En este caso, el zepelín es el malo: su conductor, algo trastornado tras haber sido prisionero en Vietnam, se alía con la organización terrorista palestina Septiembre Negro (responsable del atentado de los JJOO de Munich’72) para provocar una masacre en el estadio Miami Orange Bowl de Florida, durante la final de la SuperBowl X de 1976 (el film representaba el encuentro real, mientras que la novela era uno imaginario).

1977_Domingo_negro Super Bowl John Frankenheimer

Quizá se trate de uno de los repartos menos estelares de este tipo de films, pues solamente contaba con rostros medianamente conocidos como los de Robert Shaw (‘Tiburon’, ‘Pelham 123’) y Bruce Dern (el anciano de ‘Nebraska’). Eso sí, dirigía el maestro John Frankenheimer.

‘Tentáculos’ (‘Tentacoli‘, 1977)

Spaghetti disaster, o serie B italiana, entre la ciencia ficción y el cine de catástrofes, que recurrió a viejas glorias de Hollywood para dar un poco de lustre: John Huston, Shelley Winters o Peter Fonda. Tras el éxito de ‘Tiburon’, ‘Tentáculos’ mostraba un pulpo gigante atacando las costas de California. 3,5 en IMDB. Ahí es nada.

1977_tentaculos_tentacoli John Huston

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‘Avalancha’ (‘Avalanche‘, 1978)

Esta vez era una avalancha de nieve la que dejaba aislados a un grupo de esquiadores en un complejo turístico. Con un director sin apenas pedigrí, Corey Allen, y un reparto encabezado por Rock Hudson, Mia Farrow y Robert Forster (‘Austin Powers’), ‘Avalancha’ parece bastante floja, otro intento de repetir fórmula, de forma cada vez menos imaginativa.

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‘El enjambre’ (‘The Swarm‘, 1978)

Irwin Allen fue uno de los padres del género, tanto en la dirección como en la producción: codirigió y produjo ‘La Aventura del Poseidon’ y ‘El Coloso en Llamas’, entre otras. Pero el género empezaba a demostrar cierto agotamiento. Allen volvió a la carga con una adaptación (otra) de la novela homónima de Arthur Herzog III en la que un enjambre de abejas africanas asesinas invadían ciudades americanas. Protagonizaban Michael Caine, Olivia de Havilland, Richard Chamberlain y Henry Fonda, entre otros.

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1978 El_enjambre The Swarm Michael Caine Irwin Allen

La mosca de la tele en versión Cinemascope

‘Mas allá del Poseidon’ (‘Beyond the Poseidon adventure‘, 1979)

De nuevo Irwin Allen, que quisó dar una vuelta de tuerca al éxito de ‘La Aventura del Poseidón’ con una especie de remake (¡sólo siete años después!) del éxito se 1972, que él mismo había producido, pero introduciendo en la trama una banda de submarinistas piratas en buscas de tesoros hundidos. En fin. Protagonizaban de nuevo Michale Caine, Sally Field y Telly Savalas (‘Kojak’).

1979_Beyond-Poseidon_film Irwin Allen Michael Caine

‘Meteoro’ (‘Meteor‘, 1979)

A ver a ver… un rascacielos ardiendo, un transatlántico volcado, un terremoto, una avalancha de nieve,… ¿y ahora qué hacemos? ¡Ya está! ¡Un meteorito que se dirige a la Tierra para hacerla añicos! Hasta Sean Connery se metió en estos fregados, saliendo bastante mal parado, a tenor de las críticas del film. Dirigía Ronald Neame (‘La Aventura del Poseidón’) y coprotagonizaban Natalie Wood, Trevor Howard y Henry Fonda, como el presidente de los EEUU.

1979_meteor meteoro film Sean Connery

1979_meteor meteoro film Sean Connery

‘El día del fin del Mundo’ (‘When time ran out‘, 1980)

Enésima adaptación literaria, en este caso de la novela ‘The day the world ended’, de Gordon Thomas y Max Norman Witts de 1969, con Paul Newman de nuevo en plan heroico tras ‘El Coloso en Llamas’. En este caso, la tragedia de turno era la erupción de un volcán junto a un hotel convenientemente ubicado. De nuevo producía Irwin Allen y dirigía James Goldstone. Además de Newman, andaban por allí Jaqueline Bisset, William Holden o Ernest Borgnine. El film fue tan flojo que podríamos decir que lapidó un género ya agonizante y demasiado explotado. Como podéis leer una estupenda crítica en El Palomitrón., la única película que Paul Newman admitió haber hecho por dinero.

1980_El_dia_del_fin_del_mundo_libro_film Paul Newman James Goldstone Irwin Allen

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¡Vaya tostón de artículo! ¡Este tío es un brasas, nos piramos!

Un género empieza a agotarse cuando empieza a ser tan consciente de si mismo que acaba llegando a la autoparodia involuntaria. Y es lo que al parecer, se dio en el caso del cine de catástrofes en en los 70. Tras los éxitos de ‘La aventura del Poseidón’ (1972) y ‘El coloso en llamas’ (1974), películas de alto presupuesto y valores artísticos y de producción, se intentó repetir la fórmula cambiando el elemento natural que provocaba el desastre, pero cada vez con menos imaginación, y parece ser, con menos presupuesto. El resultado: filmes de aventuras cada vez más esperpénticos y delirantes, que sin embargo, igual nos arreglan una tarde de domingo.

Series de los 80 que marcaron mi infancia y me dejaron “asín” (II)

Hace un tiempo (más del que me hubiese gustado) escribí la primera parte de este post, con algunas de aquellas series de los 80 que marcaron mi infancia y que me dejaron “asín” como estoy, es decir, un poco agilipollado y un nostálgico sin remisión. Pues aquí va otra tanda de aquellas ficciones seriadas ochenteras, la mayoría de sobremesa, puesto que era la única hora en la que se permitía sentarme delante del televisor. Algunas las seguía yo, y otras mis padres (en otro post debería hablar de aquellas bizarras telenovelas venezolanas), pero todas se quedaron grabadas en mi imaginario infantil en mayor o menor medida. Empezemos con todo un clásico:

‘V’ (1983-85)

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Esta serie marcó mi infancia en el sentido más terrorífico de la expresión. Con ella aprendí lo que era el miedo, aunque vista ahora sea de descojonarse de risa. 

La cosa iba de los esfuerzos de un grupo de humanos por liberar a la Tierra de la invasión (supuestamente pacífica, pero con muy mala idea) de una raza alienígena que camuflaban su aspecto reptiliano bajo apariencia humana y un traje naranja como los de Guantánamo pero con hombreras. O sea, era como la guerra contra el francés, más avanzado pero un pelín soberbio, pero a escala interplanetaria.

Pero en 1983, o eras George Lucas, o no estabas preparado para tratar una premisa así como merecía. Por eso, las escenas de acción, los puñetazos sin tocarse que ni el pressing catch, los efectos especiales, el vestuario de los actores, sus pistolas de rayos laser y sus naves alienígenas como miniaturas movidas por hilos y superpuestas al fondo, etc. son, a la luz actual, de vergüenza ajena.

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Los lagartos invasores ya comían ratones, antes de que llegaran a nuestro país los restaurantes chinos. De ahí esa mítica imagen, que se quedó grabada en nuestras vírgenes retinas, de Diana, la pérfida a la par que atractiva líder alienígena, cruspiéndose un roedor como si fuera un espárrago Carretilla.

La serie pretendia quizá hacer un paralelismo con la invasión nazi de algunos países europeos, pues los invasores habian tomado gran parte de EEUU, incluído Los Ángeles, donde se desarrollaba la historia, pero mantenían una especie de colaboración con los gobiernos y poderes locales, en una especie de “vamos a llevarmos bien, por qué si no, van a haber ondanadas de ostias”. Uno de los que siempre estaba intrigando con los bichos, para ver qué podía sacar, era Nathan Bates, un poderoso magnate farmaceútico, que controlaba la producción del “red dust”, un polvo químico que era como Kriptonita para los lagartos.

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Y luego estaban los inconformistas, los rebeldes de la causa libertaria, llamados la Resistencia, con el reportero dicharachero y aventurero Mike Donovan (Marc Singer) a la cabeza, y el sicario a sueldo Tyler (Michael Ironside), que igual curraba para Bates que, cuando se aburría, se ponía a matar bichos con los buenos, por que en el fondo era buena gente. Y por enmedio siempre andaba Juliet (Faye Grant), empleada favorita de Bates, fundadora de la Resistencia y amor de Donovan de esos que no follan nunca para aguantar la tensión sexual toda la serie. Y Willie, no la ballena, sino un lagarto que se ve que tenía buen corazón y se unió a la Resistencia para servir copas en el garito de Elias (Robert Wright), un negrito molón ex combatiente de la resistencia que ahora era autónomo. ¿Y a que no sabéis quien interpretaba a Willie? El mismísimo Robert Englund, AKA Freddy Krueger.

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Otra figura clave era Elisabeth (Jennifer Cooke), una niña fruto del sexo interracial entre una mujer y un lagarto que, claro, salió híbrida, pero con el camuflaje humano ya de serie. En un capítulo se convirtió en larva, y mediante una metamorfosis que ni la de Kafka, creció diez años en un dia, convirtiéndose en un pibón, pero claro, su esencia híbrida hacía que estuviese hecha un lío. O sea, como Miley Cyrus pero más mojigata. Se suponía que era algo así como “la niña de las estrellas” y los invasores la buscaban, y los humanos la protegían, por que ella era la clave de todo y sin ella no habría serie. Grosso modo.

Como ‘El equipo A’, ‘V’ también se convirtió en pasto de los remakes de series ochenteras, para que los nativos digitales la pudierais ver en formato panorámico. Fue en 2009-2011, y al parecer no estaba del todo mal. Pero me niego a verla. 

‘Alf’ (1986 – 1990)

¿Qué decir de ALF, ese otro alienígena mezcla de un cruasán y Esperanza Aguirre? En formato sitcom (antes de qué aquí supiéramos qué leches era eso), era un híbrido entre ‘El show de Bill Cosby’ y ‘E.T.’, supongo que a rebufo del éxito del film de Spielberg y su fórmula infantiloide.

Alf era un bicho del espacio sideral procedente del planeta Melmac que por aquellas cosas de la vida iba a caer a la tierra y se quedaba a vivir con los Tanner, una familia típicamente americana de la época: el padre, la madre, la parejita de hijos y el gato. Por cierto que los gatos eran la comida favorita de ALF.

ALF-Tanners

Lo que más recuerdo de ALF, que casi siempre aparecía de cintura para arriba, como un guiñol, es su flequillo, su hocico de oso hormiguero y esa forma de llamar al padre de familia: “¡Willieee!”, con aquella voz (al menos en la versión doblada) entre Epi y el Perro Pulgoso.

Culebrones: ‘Dinastía’ (‘Dinasty‘, 1981-1989), ‘Dallas’ (1978 – 1991) y ‘Falcon Crest’ (1981-1990)

Aquí tenemos tres culebrones americanos que duraron toda una década e incluso más, como el puto Gran Hermano pero en los 80. Muy en la linea de la década, y del concepto mismo de culebrón, en ellas los protagonistas eran el lujo y las intrigas familiares. De hecho, las tramas ‘Dinastía’, de la ABC y ‘Dallas’ (otra que tuvo remake en 2012), de la CBS, revelan lo que parece un caso de espionaje industrial, pues son calcadas. En este caso, por fechas, los copiotas serían los de la ABC.

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Foto de familia de ‘Dallas’

En fin, que la cosa trataba en ambos casos sobre acaudaladas familias que tenían problemas de todo tipo (intrigas, celos, venganzas, clanes rivales, etc.) menos de dinero, pues andaban en el negocio del petroleo y se gastaban unas mansiones que ni Bertín Osborne. Todo ello con el telón de la América profunda, con botas camperas y sombreros de cowboy.

dinastia

Intrigas y más intrigas en ‘Dinastía’

Y luego estaba ‘Falcon Crest’ y su inolvidable Angela Channing (Jane Wyman), que era más mala que un dolor. Aquí también había dinero a raudales y rencillas por doquier. La única diferencia sustancial era que en vez de forrarse con el petroleo los de Falcon Crest eran productores de vino, que da dinero, pero no tanto. Y que salía el inolvidable Lorenzo Lamas, ‘el Rey de las camas’ (a la derecha del todo en la foto).

Cast Of 'Falcon Crest,' 1981

‘Gran Reserva’ en los 80

‘El Trueno Azul’ (‘Blue thunder‘ 1984 – 85)

Si en el anterior post hablaba de ese mito que fu y sigue siendo ‘El coche fantástico’ y el fallido calco que fue ‘El halcón callejero’, aquí tenemos otra serie que confirma la tendencia ochentera a las ficciones sobre vehículos futuristas y flipantes. En este caso se trata de una serie facturada para estirar el éxito de la película homónima de 1983, cuyo protagonista era un espectacular helicóptero militar diseñado con mala idea para controlar a la gente.

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Siempre quise uno así. Lo único malo es para aparcarlo.

Es decir, que igual te espiaba a alguien a 300 metros de distancia grácias a sus micrófonos supersónicos (antes todo lo moderno era supersónico) que te disolvía una manifestación a golpe de altavoz so pena de liarse a tiros. Ni que decir tiene que el helicóptero era chanante hasta decir basta, un Aérospatiale Gazelle SA 342M francés tuneado para la ocasión, según leo en la Wikipedia. 

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La peli, protagonizada por Roy (‘Tiburón’) Scheider y Malcolm (‘drugo’) McDowell es muy buena, pero parece ser que la serie duró menos que Rafa Benítez en el Madrid. Bueno, perdón, un poco más, porque al menos acabó la temporada. Pero no triunfó porqué le tocó competir los viernes por la noche precisamente con ‘Dallas’, que debía ser algo así como competir con ‘Tu cara me suena’ hoy en día. Pero el helicópero molaba mogollón, ¿ya lo he dicho? Por cierto, ojo que no debo ser el único friky por que tiene su propia web: ‘The Special’.

‘Starman’ (1986-1987)

Vale, a lo mejor esto raya lo friky, pero ya os advertí desde el mismo título de estos posts que las series ochenteras me dejaron un poco tocado. Porque sólo así se entiende que me acuerde de esta serie que me da que a estas alturas no recuerdan ni sus creadores.

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Antes de entrar en la Wikipedia, lo único que recordaba vagamente era la cara de empanado de su prota, que iba con unas bolas de luz en la mano ahaciendo el bien por ahí. O algo así. Pues bien, resulta que ‘Starman’, como ‘El trueno azul’, estaba basada en una película homónima estrenada apenas el año anterior, en este caso dirigida por John Carpenter. El film iba de un alienígena que llegaba a la Tierra y tomaba la forma de un periodista que acababa de morir, o sea, un poco como el T1000 de Terminator 2 pero en plan bueno, por que el alienígena este era muy buena gente.

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I’m the Starman! Piii, pa pa pa-ra-pa!

La forma en cuestión era la de Jeff Bridges (sí, el Nota de ‘El Gran Lebowsky’), y emprendía un viaje con la mujer del periodista muerto hacia la ubicación que le habían mandado sus compis del espacio exterior (los aliens ya tenían una especie de Whatsapp) para una reunión, mientras los perseguían las fuerzas de la ley y el orden. Por el camino echaban un pinchito y le hacía un bombo a la mujer del periodista, aunque ella era estéril, pero claro, ¿el alien qué sabe?. Total, que ella encantada. Y ya no os cuento más que os spoileo toda la peli, no sea que la queráis ver.

El autógrafo que nunca me firmó Robert Hays

El autógrafo que nunca me firmó Robert Hays

Pues la serie sucedía quince años después, cuando el bueno de Starman regresaba a la Tierra para ver el Mundial de Méjico’86 y de paso para hacerse cargo de su hijo porque al parecer su madre mucho querer tener un hijo pero luego se fue a por tabaco y lo dejó abandonado. Juntos, iban en busca de ella. Y así buscando voy y buscando vengo, por el camino yo me entretengo y hago un milagro por allí y otro por acá mientras, como no, daban esquinazo a las fuerzas de la ley y el orden, que se conoce que no se llevan demasiado bien con los aliens, aunque vengan en son de paz y hagan milagros. Un poco como los romanos con Jesucristo. En fin, un clásico.

‘Luz de Luna’ (‘Moonlighting’, 1985 – 1989)

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Para el que no lo sepa, Bruce Willis empezó siendo actor de comedia, y su papel más destacado hasta que dió el salto al cine (también en comedia, con ‘Cita a ciegas’) era el de David Addison, el socio de Maddie Hayes (Cybill Shepherd, por entonces estrella de capa caída pero de muy buen ver), en la agencia de detectives ‘Blue Moon. Willis (actor emergente por entonces) incluso ganó algún Emmy por este papel.

Antes que los de ‘Castle’, estos dos tortolitos ya andaban resolviendo casos mientras deshojaban la margarita de si se querían o no se querían, aunque se dice en los mentideros que en la vida real la Shepherd y Willis discutían más que los Pimpinela dejando el tabaco.

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El tono era bastante disparatado, de comedia de enredo a lo Howard Hawks, con la clásica TSNR y Willis hacía bastante el capullo, pero siempre con esa prestancia tan suya que tiene el jodío. Parece ser que en la serie hubieron cameos de lo más granado, como Tim Robbins, Whoopi Goldberg, Pierce Brosnan o Demi Moore, a la postre mujer (hoy ex) del gran John McClane. Incluso se dejaron caer por allí monstruos de la talla de Orson Welles, Eve-Marie Saint, Peter Bogdanovich o el mismísimo Ray Charles. Esto lo dice la Wikipedia, por que yo no me acuerdo.

Lo que sí recuerdo es su preciosa melodía de cabecera, interpretada por Al Jarreau, que os dejo aquí por si habéis olvidado lo que es el glamour. Y si aún os queda nostalgia de series ochenteras, tranquilos, que tengo más. Pero será en otro post. 

El cine de catástrofes de los 70 (I)

En los años 70 floreció un tipo de cine que aunque no era nuevo ni exclusivo de esta década, sí acabó convirtiéndose, a base de superproducciones similares, en todo un género: el cine de catástrofes o disaster movies. Algunas de las características de estos films eran:

  • Reflejaban grandes catástrofes naturales y/o provocadas por el hombre: terremotos, hundimientos de transatlánticos, incendios, accidentes aéreos, etc.
  • Realismo y protagonismo coral: lejos de la ciencia-ficción fantástica de décadas anteriores, el tono era realista, sobre todo en la descripción de los diferentes personajes afectados, sus problemas, relaciones y reacciones antes el suceso, desde el atruismo hasta el egoísmo de raíz más darwiniana. Aunque hubiese algún personaje con más peso, o más heroico que los demás, el protagonismo era bastante coral, así como el punto de vista.
  • Grandes elencos con actores estrella: por su tendencia al protagonismo coral, sus repartos eran amplísimos y estaban generalmente en corcondancia con su presupuesto de efectos especiales y su condición de superproducciones. Charlton Heston, Burt Lancaster, Gene Hackman, Paul Newman, Richard Lester, Ava Gardner, o Faye Dunaway, fueron algunos de los interpretes que encabezaron los carteles.
  • Muchas eran adaptaciones literarias o hechos reales, aunque en muchos de obras menores o superadas en importancia por sus adaptaciones cinematográficas.
'El Coloso en Llamas' ('The Towering Inferno', 1974)

‘El Coloso en Llamas’ (‘The Towering Inferno’, 1974)

Particularmente, se trata de uno de mis géneros favoritos, puesto que todos esos ingredientes me encantan. Aquí tenemos un repaso (en dos posts) de algunos de sus títulos más destacados:

‘Aeropuerto’ (‘Airport‘, 1970)

La pionera y uno de los exponentes más claros del género. Asada en la novela de Arthur Hailey, daría lugar a una saga de hasta tres películas más, cada una ‘etiquetada’ con el año de su producción: ‘Aeropuerto 75’, 77 y 79. En la línea del género que analizamos, el film recreaba un día normal de muchos de los trabajadores de un aeropuerto y de los tripulantes de un avión, con sus problemas personales y profesionales. Hasta aquí el realismo. ¿La acción? Un pasajero con una bomba a bordo del avión y un furioso temporal ponían la pimienta. Daban lustre al elenco de actores Burt Lancaster, Dean Martin, Jean Seberg, Jacqueline Bisset o George Kennedy.

Airport Book Arthur Hailey movie 1970

‘La aventura del Poseidón’ (‘The Poseidon Adventure‘, 1972)

He aquí una de esas adaptaciones cinematográficas que superaron en fama a la obra literaria original. El film de Ronald Neame fue la primera adaptación al cine de la novela homónima de Paul Gallico. Más tarde vendrían otras (incluso en la misma década, ver abajo), siendo la última hasta la fecha la de Wolfgang Petersen de 2006. Era una premisa inmejorable para el cine de catástrofes: un transatlántico que naufraga y queda volcado, con muchos de sus pasajeros aún vivos. En este caso el cast estaba encabezado por Gene Hackman, con Ernest Borgnine, Shelley Winters o un Leslie Nielsen pre-‘Agárralo como puedas’.

Poseidon_Book_movie Paul Gallico

‘El Coloso en llamas’ (‘The Towering Inferno‘, 1974)

Junto a ‘Aeropuerto’, quiza sea el exponente más claro de este género de los 70: otra adaptación literaria (en este caso de dos novelas prácticamente contemporáneas y de trama muy similar), un enorme elenco de estrellas (Paul Newman, Steve McQueen, Faye Dunaway, Fred Astaire, William Holden, Richard Chamberlain, O.J. Simpson, etc.) y una enorme catástrofe mitad natural y mitad provocada por el hombre: el incendio de un edificio de 138 plantas durante la fiesta de inauguración. Accion y suspense “por todo lo alto”. Imprescindible.

Towering_Inferno frames Paul Newman Steve McQueen Faye Dunaway

‘El Enigma se llama ‘Juggernaut’ (‘Juggernaut’, 1974)

Cine de catástrofes a la británica. ‘El Enigma se llama ‘Juggernaut’ (horrible título español para el original ‘Juggernaut’), podría ser un híbrido entre la psicosis posterior al terrible atentado durante los JJOO de 1972 (que Spielberg recrearía en la inmensa ‘Munich’), y el éxito de ‘La Aventura del Poseidon’. El caso dos años mas tarde de ambos hechos, Richard Lester dirigía esta cinta donde al elemento ‘barco grande’ se le unía el del terrorismo. El transatlántico de lujo ‘Brittanic’ (s.i.c.), con mas de 1200 pasajeros a bordo recibe una llamada telefónica de una tal Juggernaut avisando de que hay varias bombas a bordo del barco. Protagonizaban el legendario Richard Harris, un Anthony Hopkins muy anterior a Hannibal Lecter, Omar Sharif e Ian Holm, entre otros.

Richard_Harris_in_Juggernaut

‘Terremoto’ (‘Earthquake’, 1974)

La madre de todos los terremotos azota Los Ángeles. Esta poco original premisa servía de vehículo de lucimiento del nuevo sistema de sonido desarrollado por los estudios de Hollywood: el Sensurround. Dirigía Mark Robson y protagonizaban Charlton Heston, Ava Gardner, George Kennedy o Walther Matthau, entre otros.

Earthquake 1974

‘Hindenburg’ (1975)

En este caso, se trataba de la reconstrucción de una catástrofe real, acaecida el año 1937, cuando el Hindenburg, un enorme zepelín alemán (una especie de Titánic de los zepelines) se estrelló en Nueva Jersey tras incendiarse, mientras intentaba aterrizar. El suceso commocionó al mundo por aquel entonces. El film, dirigido por Robert Wise (‘West Side Story‘, Sonrisas y lágrimas’) y protagonizado por George C. Scott y Anne Bancroft, adaptaba una novela de Michael M. Mooney basada en la catástrofe real.

Hindenburg_Book_movie Michael M. Moonay Robert Wise

El puente de Cassandra’ (‘Cassandra’s Crossing‘, 1976)

Un terrorista huye de la policía y se cuela en un tren que cruza Europa con más de 1000 pasajeros, a los que contagia de un virus que porta. ¿Catastofe asegurada? No si el coronel McKenzie, el doctor Chamberlain y su esposa pueden impedirlo. Producción alemana dirigida por George Pan Cosmatos (‘Rambo II’, ‘Cobra’) con reparto internacional y de altura: Burt Lancaster, Sophia Loren, Ava Gardner, Lee Strasberg u O. J. Simpson, que volvía a meterse en problemas tras estar en ‘El Coloso en Llamas’.

Cassandras_Crossing George Pan Cosmatos

¿Queréis más catástrofes y estrellas? Pues en el próximo post acabaremos este repaso por las películas más emblemáticas de este trepidante genero con la segunda mitad de los años 70.

Fuentes: IMDB.com, Filmafinity.com, nandomegadj.wordpress.com, www.rogerebert.com

Se nos fue Alan Rickman, un villano con mucha clase. DEP

Este es un post que preferiría no tener que escribir, pero que dadas las circunstancias, no podía dejar de escribir. El jueves murió un trocito de mi infancia y de mi en general. Como si cayese al vacío desde lo alto del edificio Nakatomi en ese final inolvidable, se nos fue Alan Rickman. Tenía 69 años, la misma edad que el otro británico ilustre (mucho más conocido para el gran público) que murió recientemente, David Bowie.

Rickman fue un actor británico de sólida formación clásica y gran experiencia en Teatro. Por lo que a la gran pantalla respecta, debutó algo tarde (con más de 40 años), pero nos dejó algunos de los mejores villanos del Cine, aunque al parecer no le gustaba que lo encasillasen en ese tipo de roles. “No interpreto villanos, sino a gente interesante”, solía decír. Pero también dejó otras actuaciones memorables. Los que no hayáis hecho la EGB seguramente lo recordaréis mas por su papel de Severus Snape en la saga Harry Potter. Para mí siempre será Hans Gruber.

Quizá por ello no seguí demasiado su trayectoria más allá de ‘La Jungla de Cristal’: me parecía un sacrilegio verle interpretando otros papeles. Y sin embargo, ahora descubro que era un actor de gran prestigio y muy respetado entre sus compañeros de profesión por su carácter entrañable e incluso bromista.

Vaya como póstumo homenaje este recorrido cronológico por su filmografía (que no pretende ser exhaustivo) empezando precisamente por su villano más recordado.

‘Jungla de Cristal’ (‘Die Hard‘, 1988)

Su debut en el cine fue por todo lo alto, y nunca mejor dicho: el inteligente, elegante e inolvidable villano Hans Gruber, lider de la banda terrorista alemana que secuestra el edificio Nakatomi, y a la cual se enfrenta Bruce Willis. Como el mismo Gruber le dice Holly, la mujer de John McClane, “no soy un vulgar ladrón, soy un ladrón excepcional”.

Siendo ‘Jungla de Cristal’ la película de mi vida, Alan Rickman siempre tuvo y tendrá un rinconcito en mi corazón.

Die Hard Hans Gruber Holly Gennero Alan Rickman Bonnie Bedelia

‘Robin Hood, principe de los ladrones’ (‘Robin Hood: Prince of Thieves’ 1991)

Otro villano de mucho nivel, en este caso interpretaba al malvado Sheriff de Nothingham contra cuya tiranía luchó el Robín Hood interpretado por Kevin Costner, al cual llegó a ensombrecer.

Robin-Hood Nothingham Sheriff Alan Rickman

‘Tierra de armarios’ (‘Closet land‘, 1991)

Filmada enteramente una sala de interrogatorios y con dos personajes: una joven escritora (Madeleine Stowe) y el interrogador (Rickman) que la acusa de incluir mensajes políticos en sus cuentos infantiles. Suena interesante.

Ciudadano Bob Roberts (‘Bob Roberts’ 1992)

Debut en la dirección de Tim Robbins, narra la peripecia de un cantante de folk muy de derechas que acaba convertido en senador, y del periodista que intenta desenmascararlo (interpretado por Giancarlo Esposito, el Gus Frings de ‘Breaking Bad’).

‘Sentido y sensibilidad’ (‘Sense and sensitivity‘, 1995)

Otro de su papeles más recordados. Basado en la novela de Jane Austen y dirigida por Ang Lee, el film fue todo un éxito en su momento. Rickman interpretaba uno de esos papeles de caballero británico que parecían cortados a su medida, el del acaudalado Coronel Brandon.

Sentido y sensibilidad Coronel Brandon Alan Rickman

‘Michael Collins’ (1996)

En el biopoc sobre el revolucionario que luchó contra el Reino Unido por la creación del estado irlandés, Rickman interpretaba a Eamón de Valera, ex presidente de Irlanda, compartiendo cartel con Liam Neeson y Julia Roberts.

‘El invitado de invierno’ (‘The Winter Guest‘, 1997)

Debut en la dirección de Rickman, parece ser que es una película bastante apreciable. Adaptación de una obra de teatro, trata sobre cuatro historias que se entrecruzan en el frío invierno escocés. Rickman contó con Emma Thomson, quizá la actriz con la que más veces coincidió en su carrera y una de sus mejores amigas.

‘El Beso de Judas’ (‘Judas Kiss‘, 1998)

Rickman volvía a compartir cartel con Emma Thomson en este thriller sobre una sucuestro que se complica y los policías (Thompson y Rickman) que investigan el caso.

‘Dogma’ (1999)

Aunque pueda parecer raro, Alan Rickman estaba en el reparto de la alocada comedia religiosa de Kevin Smith protagonizada por el entonces inseparable duo Matt Damon-Ben Affleck. Interpretaba a Metatron, un intermediario entre Dios y los humanos.

‘Héroes fuera de órbita’ (‘Galaxy Quest‘ , 1999)

Parece que en esta época. Rickman se encaminó más a la comedia. El mismo año que ‘Dogma’, estrenó esta parodia de Star Trek y Star Wars, junto a Tim Allen y Sigourney Weaver. Uno de sus papeles más disparatados.

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The Search for John Gissing‘ (2001)

Otra comedia. Rickman es el John Gissing del título, un ejecutivo inglés que trata de hacerle la vida imposible (otro villano, esta vez divertido) a un ejecutivo americano al que a enviado a Londres a ocupar su puesto. La película no tuvo apenas repercusión (no tiene ni críticas en FA), a pesar de que al parecer, no estaba nada mal.

Saga Harry Potter (2001-2011)

En 2001 Alan Rickman abría otro periodo importante en su carrera. Personalmente, odio que se le recuerde por su papel de Severus Snape en la saga de Harry Potter, por que ni me gustan las sagas ni me gusta Harry Potter. Pero, tristemente, así es. No he visto ni una, pero parece ser Rickman, como no podía ser de otro modo, bordaba su papel. Por cierto, volvió a coincidir con Emma Thompson.

Harry Potter Severus Snape Alan Rickman

Love Actually (2003)

En este mítico hit inglés sobre el amor navideño lleno de actores británicos no podía faltar Alan Rickman, que interpretaba a un marido que pasaba una crisis con su esposa, interpretada por… Emma Thomson.

Love Actually Emma Thompson Alan Rickman

Snow Cake (2006)

Otra película sin gran difusión en nuestro país, pero que pinta interesante. En ella, Rickman interpretaba a un exconvicto que intentaba redimirse de haber matado a una chica en un accidente de tráfico, y acababa entablando una relación con la madre de ésta, una autista altamente funcional interpretada por Sigourney Weaver.

‘El perfume, historia de un asesino’ (‘Perfume, the story of a murderer, 2006)

Poco que decir que no se sepa sobre la adaptación del best-seller de Patrick Süskind rodada en Catalunya, en la que Rickman interpretó a Antoine Richis, el adinerado padre de Laura, una de las víctimas de Jean-Baptiste Grenouille, al cual se enfrenta para demostrar su culpabilidad.

El Perfume Alan Rickman

‘Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet’ (‘Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007).

Otro villano más a su lista, esta vez el malvado juez Turpin que arruina la vida de Benjamin Baker, y desencadena su sangrinta venzanza a golpe navaja de afeitar, en la adaptadión burtoniana del famoso musical. Volvió a trabajar con Tim Burton en ‘Alicia en el país de las maravillas’ (2010) donde ponía voz a la Oruga Azul.

‘Guerra de vinos’ (‘Bottle shock‘, 2008)

Rickman encarnó aquí a Steven Spurrier, un enólogo británico, en este film basado en el llamado “juicio de París“, una cata a ciegas organizada por Spurrier en el año 1976 que enfrentó a los vinos franceses y los californianos, con sorprendente victoria de los americanos.

‘El mayordomo’ (‘The Butler‘, 2013)

Británico por los cuatro costados como era, Rickman encarnó ni más ni menos que a Ronald Reagan en el film de Lee Daniels sobre el mayordomo que sirvió a ocho presidentes de los EEUU. Al parecer, el retrato del expresidente Reagan no sentó muy bien a sus seguidores, aunque eso sí, por cuestiones del personaje y no de la actuación de Rickman.

A Little Chaos (2014)

Y de Ronald Reagan… a Luís XIV, el Rey Sol. Rickman interpretaba al monarca francés en su segundo y último film tras las cámaras, una historia romántica entre dos paisajistas encargados de los jardines del Rey. De nuevo coincidía con Kate Winslet, tras ‘Sentido y Sensibilidad’.

A little Chaos Louis XIV Alan Rickman

Eye in the Sky (2015)

Thriller sobre una accion militar que se complica y lleva a difíciles decisiones politícas donde compartíó cartel con otra gran actriz británica, Helen Mirren, y Aaron Paul (aka Jesse Pinkman de ‘Braking Bad’).

Alice throught the looking glass‘ (2016)

Su último trabajo fue prestar de nuevo su voz a la Oruga Azul en la nueva pelicula sobre Alicia y su País de la Maravillas, que se estrenará este año.

Descansa en Paz, Alan. Siempre estarás en mi corazón.

Alan Rickman quote

Fuentes: IMDB, Filmaffinty & muchas más.

‘Coche policial’ (2015): ni Kevin Bacon de poli malo salva un mediocre film

‘Coche policial’ (‘Cop Car‘) es la primera película que vi en la pasada edición del Festival Internacional de Cinema de Sitges. Y no por casualidad: su premisa me llamó la atención, por su sencillez y potencia(l): dos niños se encuentran un coche de policía abandonado y con las llaves puestas. Como no, se sienten tentados de montarse en él, incluso lo arrancan y van a dar una vuelta, soñando un rato con ser policías. Lo que no saben es que le coche pertenece al sheriff, un tipo corrupto y peligroso, muy preocupado por saber si han abierto el maletero (un Kevin Bacon aplaudido por la platea y con look amenazante, luciendo mostacho autoritario y gafas de sol ochenteras).

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Algo así decía la sinopsis promocional, que remitía a ‘La noche del cazador’ (Charles Laughton, 1955), prometiendo un thriller oscuro e inquietante. Nada más lejos de la realidad. El segundo film de Jon Watts (tras ‘Clown‘, 2014) fue también la primera decepción del festival para un servidor.

El film comienza con los dos pequeños deambulando por las espectaculares llanuras desoladas del Medio Oeste americano, escapados de casa y en busca de alguna trastada que llevar a cabo, como dos modernos trasuntos de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Juegan a repetir esas palabrotas que sus padres seguramente no les dejan pronunciar. Entonces encuentran el coche. Y empezamos a ver que, desde el guión hasta la puesta en escena, Jon Watts ha elegido un tono tirando a lo cómico, más que al cine negro.

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Todo se confirma con la aparición del sheriff y un prematuro flashback que desvela todo el misterio del maletero y de sus intenciones, y arruina inexplicablemente la tensión. Ahora que ya lo sabemos casi todo, Watts elige el punto de vista del sheriff y se recrea en sus patéticos apuros por recuperar su coche y reconducir (nunca mejor dicho) la situación antes de que sea demasiado tarde para él. Bajón total: del suspense oscuro que podría haber sido a una especie de extraña comedia negra (?) difícilmente clasificable.Falta ritmo, giros, mal rollo y violencia soterrada, y más que a ‘La noche del cazador’ se acaba pareciendo a un reverso menos amable (y más olvidable) de ese cuento sobre el tránsito a la madurez que es ‘Mud’ (Jeff Nichols, 2012), con dos niños introduciéndose en el mundo adulto del crimen. El último tercio se hace lento, a veces inexplicabelemente peripatético y su clímax final es bastante anticlimático.

En suma, una premisa en mi opinión desperdiciada, y un film que en ocasiones parece, parafraseando a Chris Nashawaty, de ‘Entertainment Weekly’, “un corto estirado en un largometraje mediocre“.